La avenida de los árboles tristes

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La avenida de los árboles tristes

Mérida, Yucatán.

Enero de 2016

¿Cómo empezó todo?

Cuando l@s vecin@s del fraccionamiento Cordemex vieron aparecer las marcas de deslinde y que los árboles del andador eran marcados con números azules, empezaron a organizarse ante la sospecha de que el proyecto del Ayuntamiento para la ampliación de la calle implicara la tala de los ejemplares numerados. La sospecha, basada en experiencias anteriores, resultó fundada: el proyecto efectivamente contemplaba la tala de los árboles señalados con un número azul. Una vez al tanto del problema, l@s vecin@s se las ingeniaron para realizar una acción para visibilizar la problemática y que, a la larga, provocaría que la ciudadanía empezara a referirse a esa calle como “la avenida de los árboles tristes”.

¿Qué hicieron l@s vecin@s?

Primeramente, idearon una narrativa para visibilizar la problemática, basada en dos puntos: 1) el Ayuntamiento estaba condenando a muerte a los árboles del andador para poder realizar su proyecto de ampliación de la calle y los había marcado para ello; 2) además de la masacre de arbolitos, el proyecto igualmente implicaba acabar con proveedores de oxígeno y sombra (algo especialmente importante en una ciudad calurosa como Mérida) a cambio de una mayor cantidad de asfalto caliente. Ya con la narrativa establecida “a dos frentes”, la expresaron en el espacio público: colocaron una manta al inicio de la avenida, donde se leía: “53 ÁRBOLES CONDENADOS ¡¡¡A MUERTE!!!”

Y, además, les pintaron caras tristes a cada uno de los árboles condenados a morir, justo sobre el número azul asignado por el Ayuntamiento.

[Fotos cortesía de Mario Ovies]

Este fue el post que, en buena medida, detonó la conversación:

 

¿Y luego qué? La organización de una comunidad en torno a la causa

Una vez que la conversación se amplificó, se agregaron al post original las páginas de organizaciones que darían seguimiento a la causa, con la finalidad de que la gente siguiera informada y apoyara las otras acciones que se realizarían.

Se utilizaron las redes sociales (Facebook) para invitar a participar en las actividades de la causa [1], fomentar la conversación pública y el intercambio de ideas, contestar dudas (por ejemplo: a quienes preguntaban sobre la posibilidad de la reubicación de los árboles se les informaba -previa investigación y documentación- que ninguno de los árboles anteriormente reubicados por el Ayuntamiento había logrado sobrevivir), desmentir información, difundir información urgente [2] y también para posicionarse ante la opinión pública y responder críticas del Ayuntamiento y la opinión pública adversa[3].

La propuesta alterna

Con el apoyo de especialistas, los grupos a favor de la causa lograron realizar una propuesta ciudadana para la modificación del proyecto de ampliación, que no sacrificaría a los árboles ni el andador. Esta fue anunciada en el marco de la convocatoria al evento y compartida en redes sociales.

La propuesta alterna, tal como fue compartida:



El proyecto incluía un abordaje desde la perspectiva urbanista:



La victoria ciudadana

Gracias a la denuncia ciudadana, la organización vecinal y la acción sobre el espacio público, se logró que el Ayuntamiento de Mérida aceptara la propuesta alterna que impulsaba la sociedad civil organizada, respetando el andador y los árboles en él.

Una vez que el Ayuntamiento hizo pública su decisión, l@s vecin@s del fraccionamiento Cordemex cambiaron las caras tristes de los árboles por emojis felices:

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[Fotos cortesía de Juan Pablo Galicia]